LICENCIADA EN PSICOLOGÍA.UNIVERSIDAD AUTONOMA DE MADRID 1998. PSICOPEDAGOGA.UCM.2005

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domingo, 1 de febrero de 2015

TRASTORNO ESPECIFICO DEL DESARROLLO DEL APRENDIZAJE ESCOLAR

La prevalencia del trastorno del aprendizaje escolar oscila entre un 2%-10%, habitualmente los niños/as lo presentan en varias áreas; lectura, calculo o expresión escrita, donde el rendimiento del alumno/a es inferior al esperado por su edad, escolarización o nivel de inteligencia.

Este tipo de trastorno puede comenzar en el inicio de la niñez, infancia o adolescencia y si no se trata puede persistir hasta la edad adulta. Los problemas de aprendizaje en estos casos interfieren significativamente en el rendimiento académico o en las actividades cotidianas, que requieren de estos aprendizajes instrumentales básicos.

En su valoración es importante diferenciarlos de aspectos tales como: variaciones normales del rendimiento escolar, falta de oportunidades para aprender, enseñanza deficiente, retraso mental, trastornos generalizados del desarrollo o trastornos de la comunicación.

Es un déficit que surge en los procesos cognitivos, produciendo déficit específicos en el procesamiento de la información o la capacidad para aprender y suele darse con más frecuencia en varones que en mujeres, se identifica su etiología con una disfunción cerebral mínima, por lo general es precoz estando presente desde el inicio de la escolarización (es importante igualmente considerar el momento evolutivo en el que aparece, ya que no es lo mismo un retraso de un año en el aprendizaje a los siete años, que a los catorce).

Las características que presentas estos niños/as con dificultad de aprendizaje son:

  • Desde el punto de vista académico:
-          Falta de habilidad para resolver problemas.
-          Retrasos importantes en el rendimiento académico.
-          Capacidades académicas desiguales.
-          No se involucran activamente en las tareas de aprendizaje.
-          Pobre desarrollo cognitivo y del lenguaje.
-          No ha adquirido las capacidades básicas de lectura.
  • Desde el punto de vista social.
-         Inmadurez social
-         Elección de patrones de conducta menos aceptados socialmente.
-         Mal interpreta las indicaciones sociales y las conductas no verbales.
-         No toma decisiones adecuadas.
-         No puede predecir las consecuencias de sus conductas.
-         Experimenta rechazo por parte de sus compañeros, pudiendo adoptar el papel de víctima.
-         Es tímido distraído y se aisla.
  • Desde el punto de vista conductual.
-         No presta atención en clase y se distrae.
-         Es impulsivo y muy movido lo que en ocasiones puede confundirse con déficit de atención con hiperactividad.
-         Tiene una pobre coordinación motora y escasas capacidades de relación espacial.
-         Es desorganizado
-         Es muy dependiente del profesor y de sus compañeros de clase.

Es importante considerar que la mayoría de estos alumnos puede lograr un nivel de aprendizaje adecuado, si recibe una instrucción graduada a partir del nivel de funciones previamente diagnosticadas, considerando además el tiempo necesario para su aprendizaje. La valoración e intervención psicopedagógica es fundamental para su diagnóstico y el desarrollo de estrategias cognitivas que favorezcan y faciliten su correcto proceso de aprendizaje.

domingo, 4 de enero de 2015

INTERVENCIÓN EN TDAH


Numerosos expertos han definido de vertiginoso el aumento de casos diagnosticados como TDAH, el porcentaje de niños diagnosticados se sitúa entre el 3% y el 5% de la población infantil.

La prevalencia del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) ha alcanzado en las últimas décadas, dimensiones epidémicas. En este proceso han aparecido numerosas publicaciones sobre el trastorno, pero sin evidencias sólidas que identifiquen las causas del TDAH.

Existen posturas que apoyan la teoría de una etiopatogenia genética y neurobiológica,( a pesar de no contar en la actualidad con marcadores biológicos consistentes, que nos permitan diagnosticar el TDAH), y otros defienden la intervención de los modelos psicoeducativos.

Resulta lógico preguntarse entonces, ¿Cuál es el tratamiento más adecuado para el abordaje del TDAH?. Si atendemos a la Guía de Práctica Clínica para el TDAH del Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica (NICE) de Reino Unido, las recomendaciones proponen la intervención psicosocial frente a la farmacológica, como tratamiento de primera línea en niños y adolescentes, tratamiento que se lleva a cabo mediante terapia psicológica y psicopedagógica.

Sin embargo, es la intervención farmacológica la que en los últimos años está cobrando un mayor peso, dando como consecuencia un incremento alarmante en el número de prescripciones de psicofármacos. El incremento es tal, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de UNICEF y la organización mundial de la salud OMS, ha indicado a los profesionales de la Salud Mental Infanto-juvenil, la necesidad de realizar un diagnóstico “correcto y estricto” y establecer un tratamiento farmacológico “solamente con posterioridad a la tentativa de otro tipo de tratamientos psicopedagógicos y/o conductuales”. Han recomendado además elaborar un profundo análisis de la relación de los condicionantes sociales, instando a adoptar “iniciativas para proporcionar tanto a estos niños, como a sus padres y maestros, acceso a la amplia gama de tratamientos y medidas educativas y psicológicas existentes”.

El Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea da un paso más, alertando a través de un informe, de la necesidad de que los fármacos empleados en las terapias “se utilicen sólo de forma excepcional, dados su efectos adversos cardiovasculares, psiquiátricos y endocrinos”.

Como se puede observar en los últimos años, el estudio sobre el TDAH, ha suscitado una gran controversia. A pesar de la multitud de investigaciones surgidas en torno a este trastorno, sigue sin existir consenso ni claridad en muchos aspectos, lo que provoca una división en la comunidad científica, clínica y educativa.

Lo que sí parece evidenciarse en el tratamiento que requiere este tipo de trastorno es que; la base terapéutica psicológica y psicopedagógica, con o sin tratamiento farmacológico, es importante para  la total recuperación .