LICENCIADA EN PSICOLOGÍA.UNIVERSIDAD AUTONOMA DE MADRID 1998. PSICOPEDAGOGA.UCM.2005

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viernes, 1 de enero de 2016

VIOLENCIA EN LA ADOLESCENCIA Y ESTILOS EDUCATIVOS

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La violencia filio-parenteral tiene una prevalencia internacional del 10%-18% y se caracteriza por ser;  un acto de abuso ejercido por los hijos hacia los padres, cuyo objetivo es ganar poder y control sobre ellos, presentándose de forma continuada y no en defensa propia.

Cuando aparece violencia filio-parenteral está puede presentarse de tres formas:

-          Violencia física contra los padres.
-          Violencia psicológica como; insultos, gritos, intimidar a los padres, jugar maliciosamente con ellos, conducirles a pensar que están locos, hacerles exigencias irreales, insistir en que acaten sus normas, mentir, huir del hogar y amenazar con suicidarse o marcharse de casa sin tener intención de hacerlo.
-          Violencia económica o financiera, con conductas como robar dinero o pertenencias, vender posesiones de los padres, incurrir en deudas que deberán pagar los progenitores, exigir a los padres que les compren cosas que no pueden permitirse.

Estos adolescentes se caracterizan por tener una  escasa capacidad de introspección y autodominio, baja empatía, alta impulsividad y baja tolerancia a la frustración, tendencia hacia la irritabilidad y dificultades para controlar su ira. Su forma de actuar es egoísta y suelen creer que las cosas ocurren por azar o por el poder de otros y piensan que no pueden controlarlo por mucho que se esfuercen.

A nivel emocional, estos adolescentes se caracterizan por tener una autoestima baja, dificultad para expresar sus emociones, se sienten poco satisfechos con la vida, pudiendo presentar además una combinación de síntomas como angustia, problemas de sueño etc, que les causa sufrimiento y malestar psicológico.

Por otro lado, el consumo de sustancias tóxicas suele ser un disparador de la violencia, que puede converger con problemas de salud mental y otro tipo de problemáticas antisociales.

El contexto familiar de estos adolescentes, se caracteriza por la premisa de “no frustrar a los hijos”, donde los padres pueden ejercer un estilo educativo principalmente permisivo, con ausencia de normas y reglas, donde los hijos cuentan con un elevado nivel de autonomía y responsabilidad impropio de su edad y madurez.

Otros estilos educativos relacionados con la violencia filio-parenteral son: el autoritario y el negligente; si bien en términos generales los padres se caracterizan por ejercer un tipo de disciplina inconsistente, son críticos con sus hijos, y se percibe una baja cohesión afectiva entre ellos

Quizás lo más relevante a destacar en este contexto familiar es que; ser testigo de violencia en la familia aumenta la probabilidad de que los hijos ejerzan violencia, ya que la identifican como legítima, útil y eficaz para resolver conflictos.

Los adolescentes que ejercen este tipo de violencia, también presentan bajo rendimiento académico, tienen problemas para adaptarse a la escuela y suelen rechazarla, además sus grupos de iguales suelen ser de riesgo (porque también ejercen la violencia o presentan otro tipo de relaciones disfuncionales).

Además estos adolescentes han crecido en una sociedad con valores violentos, donde el comportamiento inaceptable se permite de forma natural y prima el éxito fácil, la distancia entre padres e hijos es reducida y se mal interpreta el estilo democrático.

La problemática pluricausal en este caso, exige llevar a cabo una terapia familiar funcional y una terapia familiar sistémica, que se basan en que la conducta del adolescente ha de entenderse en el contexto en el que vive, donde los objetivos de intervención van dirigidos a cambiar el patrón de interacción familiar. Estos programas tienen un nivel alto de protocolización y están sometidos a evaluación continua los cambios y resultados, por parte de los profesionales que lo tratan. No obstante lo más importante en estos casos, es realizar siempre una intervención temprana, con el fin de que las conductas más complicadas no lleguen a generarse.

sábado, 31 de octubre de 2015

MEDICACIÓN EN TRASTORNOS DE ATENCIÓN

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Los Niños/as que son diagnosticados con TDA-H, podrían pertenecer a otras categorías diagnósticas psiquiátricas o padecer dificultades de aprendizaje, presentando síntomas similares, pero con etiología diferente.

Los datos actuales acerca de los trastornos de atención con o sin hiperactividad TDA-H suponen una grave alarma social, por la evolución de las cifras actuales. Algunos estudios señalan una prevalencia de 6% al 10% de la población de niños con edad escolar. Según otros autores lo más usual es situar la tasa de prevalencia entorno al 5%.
Estimándose además predicciones en aumento para un futuro próximo.

Para que el tratamiento y diagnóstico del TDA-H no obedezca a una visión reduccionista y simplificada de la psicopatología, no debe obviarse la etiología contextual, sistémica y ecológica que podría explicar el estado del menor, así como las claves emocionales implicadas y su historia psico-evolutiva.

La etiología del cuadro descrito bajo el nombre de TDA-H, puede deberse más a parámetros sociales, educativos o a otros tipos de trastornos físicos o psicológicos e incluso a dificultad de aprendizaje, llevando asociados dichos síntomas pero no siendo esa la causa orgánica, ni teniendo como base dicha alteración neurológica, por lo que en algunos casos, se podría tratar el problema de base, sin necesidad de incluir el tratamiento farmacológico.

Es importante considerar que las características cerebrales de cualquier etiología, no son causas o consecuencias de un comportamiento, sino que se van formando a lo largo de la vida, como parte de un proceso donde intervienen las interrelaciones biológicas, sociales y culturales, es decir la experiencia concreta en una historia de desarrollo individual, por lo que se puede tratar y modificar, teniendo en cuenta las mismas consideraciones personales y contextuales.

El uso de psicoestimulantes como el Metilfenidato, uno de los principales tratamientos para el TDA-H puede producir signos de docilidad en niños/as, sin que por ello mejore el rendimiento académico o se enriquezca el abanico de comportamientos, que permita al menor adaptarse mejor a su entorno, aunque si le permita moverse mejor en ambientes altamente estructurados.

Diversos estudios han constatado que, el consumo continuado de psicoestimulantes, causan apatía, retiro social, depresión emocional o comportamientos obsesivos o perseverantes. Por lo que debe tenerse en cuenta en le correcto diagnóstico y en las posibles opciones de tratamiento.

Al realizar el diagnóstico y tratamiento de los niños/as con trastorno de atención, se debe tener en cuenta las posibles etiologías y todos los factores influyentes, de forma que se trate el problema en su conjunto, favoreciendo la no categorización y el tratamiento más adecuado en cada circunstancia.

sábado, 10 de octubre de 2015

DESARROLLO DE LAS POTENCIALIDADES EN EL NIÑO/A SORDO

El desarrollo de las pontencialidades de las personas sordas dependerá en gran medida de; lo que los profesores sean capaces de hacer en su infancia, de lo comprensivo que sea el entorno con las limitaciones y de los apoyos que reciba.

En términos generales, se considera que una persona tiene una discapacidad auditiva cuando su función auditiva es inferior a los límites de la normalidad, provocándole dificultades para la vida relacional, escolar y laboral.

El momento en el que aparece la perdida, influye especialmente en el desarrollo y uso del lenguaje, según los casos podemos diferenciar entre:

-          Cofosis/sordera/hipoacusia prelocutiva. Es la que se produce antes de que el niño/a aprenda a hablar y a comunicarse funcionalmente mediante la lengua oral.
-          Cofosis/sordera/hipoacusia poslocutiva. Es la que se produce después de que el niño/a aprende a hablar y a comunicarse funcionalmente, mediante el lenguaje oral.

Dada la incidencia que sobre el desarrollo del lenguaje tiene la audición, debemos tener en cuenta, como se produce este proceso; cuando un oído tiene una audición funcional, comienza a percibir los sonidos desde que es feto y está dentro del útero. Es la audición externa unido al feedback que se produce al escucharnos hablar, lo que incide de una forma definitiva en el desarrollo del lenguaje. Es más, la importancia es tal que los estímulos acústicos del habla, se procesan de manera diferente a otros sonidos.

Durante los diez primeros años de vida y principalmente hasta los 5 años, se da una intensa maduración en las vías auditivas y en los centros cerebrales encargados de procesar los sonidos y de adaptar el cerebro a las necesidades ambientales. Por eso es tan importante en estos casos la estimulación lo más temprana posible.

Hay que tener en cuenta que existen grandes diferencias, en cuanto a limitaciones y necesidades entre una persona sorda total desde el nacimiento y otra que oiga, aunque sea un poco. Entre no oír y oír algo, hay una gran diferencia en la comprensión del entorno. Por ello los esfuerzos médicos van encaminados a la mejora auditiva (tanto en calidad como en cantidad) y los esfuerzos psicopedagógicos según los casos, orientados a aprender el lenguaje, compensando la pérdida auditiva con otros sentidos y a compartir en la medida de lo posible, el mismo código de comunicación, sacando el máximo rendimiento a las prótesis auditivas o a los medios técnicos de amplificación.

Pero ¿Cómo es el proceso de aprendizaje del lenguaje en niños/as con estas características?

Aunque los niños/as sean cofóticos y prelocutivos, todos emiten sonidos, aunque éstos sean inarticulados y no formen palabras. No obstante se ha de mencionar que, estos niños pueden llegar a desarrollar el lenguaje oral funcional, aún así en estos casos, las consecuencias en las dificultades del aprendizaje del lenguaje son:

§         Severos problemas para comprender y aprender el lenguaje oral, por lo que este proceso de aprendizaje debe llevarse a cabo por una persona experta, en ocasiones el niño/a sordo no llega a percibir las palabras, pero sí le llega información de tonos e inflexiones, hay que ser cuidadoso en la presentación del lenguaje, para que no le lleve a errores en la interpretación. Estos niños/as pueden llegar a decir palabras, pero el especialista tiene que conseguir que estén verdaderamente interiorizadas y que están sean funcionales. Por eso la ayuda del lenguaje corporal, es tan importante para este aprendizaje.
§         La dependencia de la labiolectura, es otra característica importante en el aprendizaje del lenguaje con estos niños/as. Leer los labios para ellos es fundamental, para entender al parlante,( aporta el 50% de la información necesaria para la comprensión del interlocutor que habla), pero no resulta sencillo; es cansado, requiere de atención sostenida y hay que realizar mucha complementación e integración visual, ya que algunos fonemas no resultan visibles o son difícilmente diferenciables. La labiolectura se basa en el análisis y síntesis de los movimientos articulatorios captados por la vista. Para paliar las dificultades en esta actividad tan importante se recomienda:

-          La distancia idónea a la que se debe situar el hablante es entre medio metro y metro y medio (nunca menos de 0,3m o más de 8m), ya que impide el captar los detalles necesarios para leer los labios, mirando de frente y sin contra luz y con luz adecuada.
-          La boca no debe tener obstáculos que dificulten los movimientos y se debe articular de forma clara, pero sin exagerar los movimientos de los labios y sin gritar.
-          Se debe usar una conversación fluida, con una correcta organización gramatical y sin lenguaje telegráfico.
-          Se deben repetir las palabras en su contexto, para su correcta comprensión, no de forma aislada y ampliar el discurso adaptándose a la competencia comunicativa del niño/a, ampliando su vocabulario de forma paulatina.
-          El apoyo en discriminación visual es muy importante en este proceso, para compensar estos déficits, usando principalmente la vista para apoyar al lenguaje.
-          Es importante además dar explicaciones detalladas, hacer comprobaciones, usar imágenes, dividir las actividades en pequeños pasos de aprendizaje con dificultad creciente y presentar las tareas muy estructuradas.

En lo que respecta al desarrollo motor de los niños/as sordos este en términos generales suele ser normal, sólo en algunos casos, podemos encontrar problemas en el mantenimiento del equilibrio, ya que guarda relación con los conductos semicirculares, que se encuentran en el oído, situación en la que su tratamiento es fundamentalmente médico.

Desde el punto de vista emocional, afectivo y psicológico, aunque su desarrollo puede ser normal hay que tener en cuenta algunas circunstancias de especial interés:

-          La necesidad de crearse una identidad real de acuerdo a sus características y de tener una autoestima y autoconceptos positivos, en este sentido es muy importante el apoyo y la valoración de los adultos, valorando los logros con los mismos criterios que a los demás y teniendo en cuenta sus esfuerzos extra para el logro de objetivos educativos y sociales.
-          Con frecuencia tienen menor tolerancia a la frustración, siendo necesario que se les muestre que del fracaso también se puede aprender, enfocando los errores desde lo positivo y no desde la crítica o la negación de la capacidad.
-          Sentimiento de inseguridad; el oído es un sentido que nos informa de situaciones de peligro, el uso de instrumentos alternativos como señales luminosas o alarmas, puede ayudarlos a paliar esta incertidumbre.
-          Desconfianza hacia las personas que le rodean, ya que pueden tener más información de la que él carece. La costumbre de incluir al niño/a sordo en todas las conversaciones, con la seguridad de que entiende, permitiéndole que participe de ellas es una buena medida a tomar.
-          Dificultades para anticipar hechos y crear patrones de causa-efecto: en nuestra vida cotidiana todo lo que sucede se asocia a un sonido y parte del significado de lo que sucede, está determinado por este sonido. No poder percibir auditivamente, limita el anticipar lo que va a suceder, la causalidad se relaciona con estos hechos. Para paliar esta limitación es fundamental, el uso de imágenes y lenguaje compartido, también la experimentación de los hechos, causas y efectos y el proporcionarle claves no sonoras para que pueda anticiparse, ayudará a que puedan preveer efectos, dándoles mayor seguridad.

Desde el punto de vista cognitivo hay que señalar que la sordera sin otras alteraciones no implica la existencia de una alteración cognitiva. No obstante sabemos sin embargo que muchas operaciones cognitivas están influidas por la posibilidad de oír (categorización, análisis, síntesis, manipulación mental de la realidad, autorregulación..)

Con la carencia de información auditiva, puede quedar limitada la comprensión de datos, relaciones, hechos o conceptos, siendo necesarias explicaciones complementarias para paliar esa dificultad, proporcionando además información escrita para ampliar dicha información y aprendizaje de conceptos.

La carencia del lenguaje les hace más dependientes de las percepciones sensoriales presentes, singularmente las visuales, y esto les dificulta tareas relacionadas con el pensamiento abstracto, pudiendo tener más dificultades en formular y comprobar mentalmente hipótesis, pensamiento hipotético-deductivo, creación de alternativas de pensamiento o comprensión de textos escritos…Por eso será necesario tenerlo en cuenta en el apoyo que reciban.

La memoria en los niños/as sordos está influida por las características de su procedimientos de codificación y descodificación, principalmente visuales, menos efectivos que los semánticos. No obstante se sabe que, los niños/as que desarrollan el lenguaje oral funcional, codifican además de manera semántica, lo que es más eficaz para el recuerdo.

Dado que los niños/as sordos recuerdan mejor las palabras y conceptos que tienen equivalencia en el lenguaje signado o que son visuales (lenguaje escrito), es importante en el apoyo potenciar esta vía de acceso a los conocimientos y al propio aprendizaje del lenguaje oral funcional.

lunes, 10 de agosto de 2015

LA ALTERACIÓN DISLEXICA :MEMORIA, PERCEPCIÓN Y LENGUAJE


Las dificultad lectoescritura que comienza a aparecer en niños/as entre los 5 y 8 años categorizada como dislexia, es principalmente una dificultad de codificación de la entrada visual a códigos verbales y en ese proceso se ven implicados diferentes representaciones internas de forma característica como: pensamiento, memoria, percepción y procesamiento del lenguaje.

Las dificultades específicamente verbales que se encuentran en los niños/as con dislexia y que derivan en múltiples problemas de lectura y escritura, aparecen principalmente al abstraer y generalizar la información verbal en tareas tales como, la transferencia de información, esto se debe a un déficit en el lenguaje que dificulta la integración de visual a verbal, en la memoria a corto plazo.

En diferentes estudios se ha podido constatar que en los niños/as con dislexia no se aprecian dificultades en la memoria a largo plazo, ya que son capaces de aprender y recordar lo aprendido. Lo que si se detecta es una cierta debilidad en la memoria a corto plazo, particularmente la memoria serial y secuencial, además de en la descodificación verbal, por lo que suelen usar más los códigos de acceso visual que los verbales, principalmente en el procesamiento lector.

La importancia de las dificultades de procesamiento verbal que tienen los niños/as con estas características, son dificultades relacionadas con la traducción de la entrada visual a códigos verbales o de base auditiva, existiendo sólidas pruebas en diferentes estudios que indican una dificultad de codificación fonológica/fonética/ verbal en los niños/as disléxicos.

En cuanto a las funciones lingüísticas de orden superior donde influyen los factores sintácticos, semánticos y léxicos de lenguaje, en los niños o niñas disléxicos su rendimiento es inferior en el uso de la morfología estructural, además hacen poco uso de los rasgos suprasegmentarios como el tono, acento…pasando por alto importantes señales lingüísticas que a los demás nos ayudan a la comprensión del texto.

Es importante tener en cuenta lo indicado anteriormente para el diagnóstico y correcto tratamiento, ya que el aprendizaje de la lectoescritura es la base del aprendizaje general de otras materias e influye muy directamente en el correcto rendimiento escolar.

sábado, 13 de junio de 2015

INTELIGENCIA EMOCIONAL, ESTRÉS Y BURN-OUT EN LA ENSEÑANZA

En la actualidad existe entre los profesionales de la enseñanza un clima de insatisfacción debido entre otros factores: a la falta de disciplina de los alumnos, falta de apoyo de las familias o la administración, rutinas que dificultan el desarrollo óptimo de la actividad profesional (falta de profesorado de apoyo, inadecuación de horarios…)

Uno de los síndromes de las fases avanzadas del estrés laboral crónico, es el síndrome de burn-out, también conocido como “síndrome del profesional quemado” o de desgaste profesional. Los principales síntomas son agotamiento físico y psicológico, actitud fría y despersonalizada en la relación con los demás y sentimiento de inadecuación a las tareas que se deben realizar. Estos problemas de salud mental se agravan además en algunos casos, con la aparición de alteraciones fisiológicas como úlceras, insomnio, dolores de cabeza…..y síntomas de distintos trastornos psicológicos como ansiedad, ira o depresión. Las consecuencias de esta situación, finalmente afectan tanto al profesor por bajo bienestar psicológico o por deterioro de las relaciones sociales, a la organización por absentismo o abandonos y al alumno que recibirá una educación de peor calidad.

Pero este tipo de respuesta emocional no sólo surge como resultado de una situación de estrés, sino que la propia práctica educativa conlleva situaciones críticas como: hostilidad de algunos alumnos, padres o colegas, críticas de un superior en la forma de manejar la clase, apatía ante la realización de tareas repetitivas etc., que implican el desarrollo de emociones displacenteras.

La propia situación de enseñanza genera afectos y sentimientos entre los alumnos y hacia el profesor, estas emociones mediatizan el funcionamiento de los procesos cognitivos (se está muchos más predispuesto a tomar en consideración un punto de vista, sí compartimos con el interlocutor un sentimiento de cariño y respeto).

Las emociones juegan un papel mediador en las interacciones personales, que ayuda al desarrollo de los estados anímicos en los actores y condiciona el clima del aula, además, de importantes efectos sobre el funcionamiento cognitivo, componente esencial para obtener un aprendizaje significativo y un adecuado rendimiento académico. Por eso resulta esencial incorporar el conocimiento y manejo de las emociones así como el desarrollo de competencias emocionales, dentro de la práctica docente.

Las competencias emocionales de un docente son fundamentales, para el aprendizaje y el desarrollo de esas mismas competencias en los alumnos, porque el profesor se convierte en un modelo de aprendizaje vicario, a través del cual el alumno aprende.

Este tipo de competencias emocionales en los profesores, no sólo sirven para conseguir alumnos emocionalmente más preparados, sino que además ayudan al propio profesor a tener los recursos necesarios, para afrontar mejor los eventos estresantes de tipo laboral y a manejar más adecuadamente las respuestas emocionales negativas, que frecuentemente surgen en las interacciones con compañeros, padres o alumnos.

El desarrollo de la inteligencia emocional actualmente en la práctica, está más extendido en la etapa de infantil, aunque se debe enfatizar que el desarrollo de dichas habilidades integrantes, es una herramienta útil para el afrontamiento de la conflictividad personal e interpersonal, de los centros en educación primaria y secundaria, así como para el desarrollo integral del alumno.

jueves, 4 de junio de 2015

LA IMPORTANCIA DE LAS TÉCNICAS DE ESTUDIO


Lo más importante cuando se aplican técnicas de estudio, es la autoevaluación de quien aprende a estudiar, el primer objetivo es ser consciente de la forma en que se desarrolla la actividad y sobre todo, de  los resultados que se obtienen de ella.

La importancia que tiene la reflexión de quien estudia, es el primer paso para mejorar y/o aplicar las técnicas adecuadas en la consecución de sus objetivos, para ello es fundamental comenzar reflexionando sobre:

-          Nuestra capacidad asimilación de determinadas asignaturas, así como de la metodología que empleamos.
-          La relación entre la dificultad del tema y el ritmo de trabajo que desarrollamos.
-          La actualización de los conocimientos previos, para iniciarse en un estudio más efectivo y agradable.
-          El conocimiento de los elementos que favorecen un mayor aprovechamiento de: horarios, plan de trabajo.
-          La relación que unas asignaturas pueden tener con otras; es decir, el aprendizaje globalizado.

Las técnicas más útiles en el estudio y los objetivos que persiguen cada una de ellas serían:

  • El subrayado: cuyo objetivo principal es, diferenciar los conceptos principales de los secundarios, en el texto que se estudia. Su finalidad es el ahorro de tiempo en la lectura y facilitar su asimilación. Las ventajas de esta técnica son las siguientes:
-          Ayuda y estimula la capacidad de concentración.
-          Fomenta la comprensión lectora.
-          Facilita la elaboración del esquema
-          Aumenta la efectividad del repaso.
Para subrayar hay que tener en cuenta, los conceptos principales y las frases breves con sentido propio.

  • El esquema: nos sirve para, tener una idea clara sobre los aspectos de que trata el tema, así como una visión global del mismo. Ayuda significativamente a la fijación visual y mnemotécnica del mismo.
Cada materia y asignatura suele tener un tipo específico de esquema.

  • El resumen: trata de simplificar al máximo, el contenido del tema. A la hora de elaborar un buen resumen, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

-          Partir de las ideas fundamentales.
-          No extenderse demasiado.
-          No incluir puntos y a parte con frecuencia.
-          No perder la referencia del sentido global.
  • El repaso: en un buen hábito de estudio, es importante la motivación y reflexión que se hace sobre el repaso. Especialmente en la fijación retentiva de las ideas principales, se recomienda que la actividad de repaso sea diaria y se evite en lo posible el repaso de última hora.
La técnica del repaso para que sea efectiva implica:

-         Reproducir mental y oralmente el tema en su globalidad.
-         Explicar el tema con los apuntes o materiales delante.
-         Anotar las dudas para la consulta.
-         Repetir mentalmente la explicación del tema sin mirar.
Para un buen repaso es necesario:
-         Que los conceptos hayan sido asimilados y comprendidos.
-         Que los conceptos estén ordenados (esquema).
-         Que se realicen varios repasos cortos en lugar de uno largo.

Es necesario para la aplicación de estas técnicas favorecer principalmente en la adolescencia su uso y aplicación en el desarrollo normal de las clases, pues para que se dominen estás áreas de conocimiento, es necesario no sólo que se aprenda un pensamiento formal, sino también que se posea conocimientos específicos de dichas áreas.

Es importante además resaltar que, la memoria es importante cuando se aprende y que la adquisición de un nuevo conocimiento consiste, en último término, en su paso a la memoria a largo plazo. Este almacenamiento, no es el resultado de procesos mecánicos, sino de una elaboración activa de quién aprende, basada en su conocimiento previo y su nivel operatorio.

Las técnicas de estudio no darán otro resultado que tranquilizar la conciencia de quien las proponen, pero no serán efectivas a menos que, se vean implicadas en el desarrollo normal de las clases y sean impartidas por especialistas en la materia.

domingo, 29 de marzo de 2015

COMO AFRONTAR LA ENTREVISTA DE TUTORIA CON LOS PADRES

Los informes acerca del niño/a han de ser enfocados siempre desde un punto de vista lo más positivo posible, no es adecuado alarmar a los padres a pesar de los problemas que haya, es necesario estar dispuesto siempre a escucharles.

Durante los intercambios de información que los profesores tienen con los padres (ya se trate de entrevistas personales, informes escritos, comunicaciones telefónicas etc.) el docente debe seguir una serie de reglas básicas:

-          Actitud positiva. El tutor tiene que hablar lo necesario y estar dispuesto a escuchar a los padres, para que éstos se animen a hablar de su hijo. La actitud ante los progenitores debe ser neutral, en el sentido de que el docente no debe interferir en conflictos familiares, ni hacer juicios de valor. Sus informes acerca del niño/a deben ser enfocados siempre, desde un punto de vista lo más positivo posible, pues no es adecuado alarmar a los padres. A pesar de los problemas que haya (y de los que se debe hablar abiertamente) siempre habrá algo positivo que decir acerca del alumno.
-          Evitar conjeturas, juicios de valor y simplificaciones. Para los padres sus hijos son muy importantes, por eso son susceptibles, sensibles e influenciables, ante cualquier detalle relacionados con ellos. Se debe tener especial cuidado con los comentarios que se hacen, ante las apreciaciones e informes que den los padres y con las explicaciones reduccionistas (tipo causa-efecto), sobre la conducta de sus hijos.
-          Obviar informes irrelevantes.  No tiene sentido perder el tiempo, con informes intrascendentes para la educación de los niños/as, se debe reducir al máximo las charlas acerca de cosas ajenas al proceso formativo.
-          Respetar la privacidad de los padres. No es preciso, ni tiene sentido, ser indiscreto haciendo a los padres del niño/a cuestiones que se adentren demasiado en su vida privada, o en su relación de pareja. No tienen porque aportar información significativa, para su educación.
-          Huir de los tecnicismos. Un lenguaje demasiado técnico y retórico es innecesario y puede llegar a ser perjudicial, pues establece distancia con los padres y además habrá casos en que estos no saquen nada claro del encuentro. Se debe ser lo más llano y claro posible para favorecer la interacción y la comprensión mutua.
-          Cuidarse de las contradicciones. Es necesario que las comunicaciones no verbales, no entren en contradicción con el discurso verbal, para no evitar confusiones. Así por ejemplo si el tema que se trata es serio, se ha de hablar con total seriedad.
-          Fomentar la cordialidad. El docente debe ser empático y cercano con los padres, para fomentar la interacción.
-          Ser positivo y evitar las comparaciones con otros niños. Se deben evitar las posturas derrotistas y los contrastes con otros compañeros del niño/a. El maestro tiene que transmitir tranquilidad, partir de la idea de que toda situación puede ser reconducida, si se trabaja adecuadamente, hacer comprender a los padres, que cada niño tiene su propio ritmo madurativo y que por tanto, toda comparación de su hijo con otros, es implemente absurda y engañosa.

domingo, 15 de marzo de 2015

TRASTORNOS ESPECIFICOS DEL APRENDIZAJE ESCOLAR Y ALTERACIONES DESARROLLO DEL LENGUAJE

Los problemas de aprendizaje de lectura, cálculo o expresión escrita, que oscilan entre el 2-10% de la población, interfieren significativamente en el rendimiento académico y  en las actividades cotidianas que requieren de estos aprendizajes. Pueden persistir si no se trata, a lo largo de la vida.

Habitualmente los niños/as que presentan trastornos de aprendizaje en lectura, cálculo o escritura, no lo presentan en una sola área sino en dos o más y en diversas ocasiones puede aparecer relacionado, con alteraciones en el desarrollo del lenguaje.

Estas dificultades de aprendizaje, pueden ser debidas a deficiencias neuropsicológicas permanentes: cognitivas, sensoriales, fisico-motora o afectivo- emocional, que deberán identificarse y tratarse como (autismo, psicosis, sordera, deficiencias ligeras o profundas etc.) o dificultades de aprendizaje temporales: deficiencias en funciones superiores, desarrollo psicomotor, perceptivas y atencionales transitorias, lenguaje oral (dislalias, disfasia, disfonía), comprensión-expresión del lenguaje (afasia, disfemia, retraso del lenguaje, dislexia, disgrafía), socioambiental y familiar (trastornos afectivos transitorios).

Estas dificultades de aprendizaje denominados, trastornos específicos del desarrollo del aprendizaje escolar, se clasificarían en:

-          Trastorno específico de la lectura, se trata de un déficit significativo y específico del desarrollo de la capacidad de leer, no explicado por el nivel intelectual o problemas de agudeza visual, en el que se encuentra afectada la capacidad de comprensión lectora, reconocimiento de palabras, capacidad de leer en voz alta. En ocasiones aparecen problemas de ortografía y trastornos específicos del desarrollo del habla y del lenguaje. En el rendimiento lector aparecen omisiones o sustituciones, junto con déficits propios de la lectura; trastornos de atención que a menudo se acompañan de hipercinesia e impulsividad y de problemas emocionales. Este retraso incluye retraso específico de la lectura, lectura en espejo, dislexia del desarrollo, disortografía asociada o trastornos de lectura.
-          Trastorno específico de la ortografía: existe un déficit específico y significativo del dominio de la ortografía, en ausencia de antecedentes de un trastorno específico de la lectura y que no es explicable por un nivel intelectual bajo, problemas de agudeza visual. Se encuentra afectada la capacidad de deletrear en voz alta y escribir palabras correctamente, las faltas de ortografía pueden ser correctas desde un punto de vista fonético. Este trastorno incluye: retraso específico de la ortografía sin trastorno de la lectura y excluye: dificultades de ortografía atribuibles a una enseñanza inadecuada, trastorno adquirido de la ortografía y dificultades de la ortografía, asociadas a trastornos de lectura.

Las alteraciones en el desarrollo del lenguaje, están muchas veces relacionados con estos dos trastornos e incluso con el trastorno del cálculo asociados a trastornos de lectura y/u ortografía y en ellos pueden presentarse al escribir o leer:

  • Omisiones: omisiones de letras sílabas o palabras, producido por un aprendizaje de lectura ineficiente, falta de entrenamiento en la emisión sonora del grafema que omite, dificultades en la integración intersensorial (el niño/a no es capaz de relacionar exactamente todos los signos gráficos, con sus respectivos fónicos) y lectura acelerada.
  • Sustituciones: existen letras que al pronunciarse tienen sonidos similares y por consiguiente son confundidas. Este tipo de error aparece con mayor frecuencia, en los grafemas consonánticos. Entre las posibles causas: dificultades en la discriminación auditiva, carencia de habilidades de segmentación fonológica y déficit en entrenamiento gramofónico.
  • Separaciones: consisten en la no unión de letras o sílabas que configuran una palabra, dando lugar a que se formen palabras sin ningún tipo de significado. Entre las posibles causas se encuentran dificultades perceptivas, falta de dominio en la organización espacio-temporal y deficiencias en el conocimiento palabra- frase.
  • Traslaciones: se produce cambio en el lugar de las letras y silabas en el sentido derecha-izquierda. Es un error muy frecuente en sílabas directas e inversas. Entre las causas dificultades en el ritmo o en la secuenciación.
  • Inversiones: implican un cambio en los trazos del fonema en la parte superior o inferior. Las dificultades de orientación espacial, percepción visual y discriminación se encuentran en la base de dicha alteración.
  • Confusión de letras de orientación simétrica: concretamente b-d, b-p, p-q, b-g, u-n, g-p, d-p. Entre las causas: déficit en la lateralidad y en la orientación espacio-temporal.

Trastorno específico del cálculo: se trata de una alteración específica de la capacidad de aprendizaje de la aritmética, concretamente con la adición, sustracción, multiplicación o división. Se encuentra afectada la capacidad visoespacial y visoperceptiva, los niveles de lectura son normales y su capacidad lectoescritura se encuentra dentro de la media. Los problemas de cálculo comprenden; fracaso en la comprensión de conceptos básicos de las operaciones aritméticas específicas, dificultad en el manejo de las reglas aritméticas, mala organización espacial de los cálculos aritméticos y dificultad para alinear los números o para insertar decimales o símbolos durante los cálculos. Se incluye bajo este epígrafe: trastorno de aprendizaje de la aritmética, acalculia y discalculia del desarrollo no adquirida y excluye dificultades del cálculo atribuibles a una enseñanza inadecuada, trastorno adquirido de la capacidad de cálculo y dificultades de cálculo asociadas a trastornos de lectura o de ortografía

domingo, 1 de febrero de 2015

TRASTORNO ESPECIFICO DEL DESARROLLO DEL APRENDIZAJE ESCOLAR

La prevalencia del trastorno del aprendizaje escolar oscila entre un 2%-10%, habitualmente los niños/as lo presentan en varias áreas; lectura, calculo o expresión escrita, donde el rendimiento del alumno/a es inferior al esperado por su edad, escolarización o nivel de inteligencia.

Este tipo de trastorno puede comenzar en el inicio de la niñez, infancia o adolescencia y si no se trata puede persistir hasta la edad adulta. Los problemas de aprendizaje en estos casos interfieren significativamente en el rendimiento académico o en las actividades cotidianas, que requieren de estos aprendizajes instrumentales básicos.

En su valoración es importante diferenciarlos de aspectos tales como: variaciones normales del rendimiento escolar, falta de oportunidades para aprender, enseñanza deficiente, retraso mental, trastornos generalizados del desarrollo o trastornos de la comunicación.

Es un déficit que surge en los procesos cognitivos, produciendo déficit específicos en el procesamiento de la información o la capacidad para aprender y suele darse con más frecuencia en varones que en mujeres, se identifica su etiología con una disfunción cerebral mínima, por lo general es precoz estando presente desde el inicio de la escolarización (es importante igualmente considerar el momento evolutivo en el que aparece, ya que no es lo mismo un retraso de un año en el aprendizaje a los siete años, que a los catorce).

Las características que presentas estos niños/as con dificultad de aprendizaje son:

  • Desde el punto de vista académico:
-          Falta de habilidad para resolver problemas.
-          Retrasos importantes en el rendimiento académico.
-          Capacidades académicas desiguales.
-          No se involucran activamente en las tareas de aprendizaje.
-          Pobre desarrollo cognitivo y del lenguaje.
-          No ha adquirido las capacidades básicas de lectura.
  • Desde el punto de vista social.
-         Inmadurez social
-         Elección de patrones de conducta menos aceptados socialmente.
-         Mal interpreta las indicaciones sociales y las conductas no verbales.
-         No toma decisiones adecuadas.
-         No puede predecir las consecuencias de sus conductas.
-         Experimenta rechazo por parte de sus compañeros, pudiendo adoptar el papel de víctima.
-         Es tímido distraído y se aisla.
  • Desde el punto de vista conductual.
-         No presta atención en clase y se distrae.
-         Es impulsivo y muy movido lo que en ocasiones puede confundirse con déficit de atención con hiperactividad.
-         Tiene una pobre coordinación motora y escasas capacidades de relación espacial.
-         Es desorganizado
-         Es muy dependiente del profesor y de sus compañeros de clase.

Es importante considerar que la mayoría de estos alumnos puede lograr un nivel de aprendizaje adecuado, si recibe una instrucción graduada a partir del nivel de funciones previamente diagnosticadas, considerando además el tiempo necesario para su aprendizaje. La valoración e intervención psicopedagógica es fundamental para su diagnóstico y el desarrollo de estrategias cognitivas que favorezcan y faciliten su correcto proceso de aprendizaje.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

CAUDAL LINGÜISTICO Y DIFICULTAD DE APRENDIZAJE


Las dificultades con el lenguaje de diversa índole en la infancia, generan carencias conceptuales, delimitando sintáctica y semánticamente la estructura de su lenguaje, lo que impide y lentifica su aprendizaje a la larga en cualquier área, pudiendo afectar en mayor a menor grado a su estructuración cognitiva general.

En el proceso de rehabilitar trastornos de aprendizaje observamos como numerosos niños/as con déficits intelectuales (aunque con puntuaciones consideradas normales, en aquellas pruebas que los psicólogos hemos dado en llamar de inteligencia) que no siguen un aprendizaje normal, demuestran poseer un caudal lingüístico significativamente inferior al del resto de sus compañeros.

En estos casos se debe conseguir que estos niños/as alcancen un sistema progresivo y estructurado del lenguaje, con el que sean capaces de pensar y comunicarse de forma correcta, que introduzca progresivamente las palabras que han de formar su vocabulario, además de las estructuras lingüísticas adecuadas acorde a su nivel de desarrollo evolutivo.

Una de las áreas de mayor dificultad en el aprendizaje escolar, debido a trastornos del lenguaje, es la correcta asimilación de conceptos, que puede darse incluso en niños/as considerados inteligentes en la valoración de dichas pruebas.

La formación de conceptos es un proceso tan importante, que eslabona la percepción, el aprendizaje y el pensamiento. Siendo la percepción, la que se ocupa de la recepción e interpretación de la información y el pensamiento, quién manipula esa información para conseguir la solución de problemas y el ajuste al mundo, mediante la base de una correcta asimilación conceptual.

Es de suponer que el proceso de conceptualización requiere, además del correcto funcionamiento del sistema perceptivo, la actuación de otros procesos cognitivos como la atención, la memoria, el razonamiento, el lenguaje e incluso la propia motivación.

La formación de conceptos en los niños/as es fundamental para su aprendizaje y tiene gran importancia, la información previa que posean para su nueva adquisición conceptual. Las últimas investigaciones evolutivas han considerado que el sistema de procesamiento de la información, está preparado desde las primeras semanas de vida del niño/a para la formación conceptual y han probado experimentalmente, la capacidad de los bebés a partir de los tres meses, para formarse prototipos y categorías conceptuales. De ahí la importancia, del correcto desarrollo de cada uno de los procesos cognitivos indicados anteriormente, implicados en el aprendizaje del niño/a.

El grado de desarrollo cognitivo del niño/a está mediatizado inequívocamente por el nivel de desarrollo madurativo, por lo que debe tenerse en cuenta ante la necesidad de un posible apoyo rehabilitador en cualquiera de las áreas.

Debe considerarse además que; las estructuras cognitivas y conceptuales se adquieren durante todo el desarrollo y hasta la edad adulta, por lo que hay que considerar los niveles y valores adecuados que debe tener el niño/a en cada una de las edades y etapas del desarrollo.

El funcionamiento correcto de cada uno de los procesos cognitivos: atención, memoria, razonamiento, lenguaje y motivación es fundamental para su correcto desarrollo y aprendizaje, por lo que deberá tratarse cualquier déficit que se de en cualquiera de ellos a lo largo de su desarrollo, para evitar que influya de forma negativa en su aprendizaje.

domingo, 7 de diciembre de 2014

CONTROL ANSIEDAD EN LOS EXAMENES Y DIFICULTAD DE APRENDIZAJE


La ansiedad que produce enfrentarse a un examen, es algo que los niños/as sin dificultad de aprendizaje aprenden a controlar y ajustar con más facilidad, de forma que les permite un rendimiento óptimo. Conseguir alcanzar un nivel de arousal intermedio, es primordial para tener éxito en las pruebas académicas. Pero ¿Cómo es este control en los niños con dificultad en el aprendizaje, producida por algún déficit?

Un aspecto como el de la ansiedad ante un test o examen académico, que es lógico en este tipo de situaciones, es variable de unos niños/as a otros aunque no existan dificultades de aprendizaje. En general en situaciones normales, los niños/as aprenden a controlar y ajustar esta ansiedad, de forma que les permita un rendimiento óptimo.

Pero ¿Que ocurre en los casos en los que existe dificultad de aprendizaje, derivada de algún problema o déficit? Si existe en el niño/a algún déficit como TDAH, TGD dislexia, dificultad con el lenguaje o razonamiento matemático, derivado de los anteriores u otros problemas, lo normal es que se produzcan a lo largo del desarrollo académico situaciones de ansiedad, sobre todo si el problema no está controlado, que les haga difícil a estos niños/as encauzar de forma correcta su ansiedad, cuando se enfrentan al aprendizaje y/o a los exámenes.

Pero ¿Qué significa encauzar correctamente la ansiedad? ¿Cómo se puede conseguir con una dificultad de aprendizaje?

El rendimiento en el aprendizaje principalmente en situaciones donde los niños/as son evaluados, depende no sólo de los conocimientos o dificultades que se pueda tener al enfrentarse a la materia, sino también y además del control de la ansiedad que esa situación genera, que se conoce como el control del nivel de arousal.

En situaciones de aprendizaje académicas principalmente cuando nos enfrentamos a un examen, podemos hacerlo con un nivel de máxima ansiedad, es decir, con un nivel de arousal o excitación excesivo, que puede llevar al niño/a a paralizar su correcta productividad, dando lugar a lo que común mente se conoce como “quedarse en blanco”, que deriva en un mal rendimiento en el examen o incluso a no llegar a realizarlo.

Otra situación que se puede dar al enfrentarse a un examen,  es que el nivel de activación o arousal sea tan bajo, que no exista apenas activación para producir o rendir. Este nivel de activación se da en aquellas situaciones, en las que los niños/as no descansen bien, tienen algún problema emocional, de aprendizaje o de otro tipo que les haga perder el interés o la motivación por la situación, bajando excesivamente el nivel de arousal necesario para enfrentarse al examen, produciendo un mal rendimiento en la prueba o situación que enfrentan. Esta circunstancia es muy usual en aquellos niños/as con problemas de aprendizaje, derivados de algún déficit no tratado o llevado de forma incorrecta en la mayoría de los casos, lo que les lleva a pensar que, la situación es incontrolable y tiran la toalla. Esta circunstancia puede producir, falta de interés, atención y/o de la suficiente motivación y nivel de estado de alerta necesario, para poder llevar a cabo con éxito la prueba en cuestión.

Se trata por tanto de hallar el nivel de arousal intermedio para cada niño/a y según la situación, que le permita el máximo rendimiento en situaciones de aprendizaje y cuando se enfrenta a alguna prueba de conocimiento.

Esto es algo que hay que aprender a controlar a lo largo del desarrollo y en cualquier situación de la vida, pero principalmente en la situación académica. Este nivel es el que nos permite dar el máximo rendimiento, en cualquier situación de aprendizaje y también en cualquier examen.

El nivel de activación hay que enseñar a controlarlo, principalmente en aquellas situaciones en las que existan dificultades de aprendizaje y algún déficit en tratamiento que esté impidiendo el adecuado rendimiento intelectual, por lo que forma parte de la terapia psicopedagógica que se aplica en cualquier caso, donde se esté tratando algún déficit o retraso en el aprendizaje.

Los déficits pragmáticos y metacognitivos, también se dan de forma frecuente en muchas de las dificultades de aprendizaje, como en el aprendizaje de las matemáticas, aunque son más comunes encontrarlas en las dificultades de aprendizaje del lenguaje. Estos déficits también se encuentran muy relacionados, con el control de los citados niveles de arousal, por lo que también se consideran a la hora de realizar una terapia psicopedagógica, en cualquier caso de dificultad de aprendizaje.

Las diferencias individuales juegan un papel importante, principalmente relacionados con el tipo déficit que este produciendo la dificultad de aprendizaje, además de otros factores como autoestima, habilidad social o factores conductuales derivados, que también deberán tenerse en cuenta en el tratamiento psicopedagógico.